viernes

CÓMO INTRODUCIR A LOS NIÑOS EN EL MUNDO DE LA CIENCIA.

El amor a la ciencia y la investigación es una actitud que los educadores podemos hacer mucho por promover en el niño.

El ser humano disfruta descubriendo. El preguntarnos por las causas de las cosas es natural en los seres humanos. Aunque no queramos, funcionamos así, somos curiosos y aprendemos por ensayo y error, con experimentación, aunque también preguntando lo que nos interesa. Aprender es divertido, y eso es normal, pues el ser humano es un animal que se adapta al entorno mediante la investigación, el conocimiento, la cultura y la manipulación de lo natural. Somos animales científicos, si nos dejan.

Es fundamental respetar estos procesos en el niño: tocar las cosas (siempre que no sean peligrosas, claro), tener mucho material disponible, tirar siendo bebé la comida al suelo o mancharse con ella, preguntar y preguntar y preguntar… somos científicos desde el nacimiento, queriendo descubrir que pasa cuando hacemos algo y si ese efecto se repite igual si repetimos la acción.

Por tanto, la primera manera de favorecer el pensamiento científico es respetar el proceso natural de aprendizaje del niño desde bebé y estar abierto para ofrecerle las máximas posibilidades de experimentación segura. Y, por supuesto, atender a sus preguntas aunque las hagan continuamente.

La segunda forma de promover la curiosidad por las ciencias es interesarse uno mismo por ellas, sea leyendo, sea buscando respuestas a lo que no conocemos y haciendo al niño partícipe de nuestros descubrimientos. Incluso podemos plantear dudas sobre la naturaleza de las cosas y sobre los procesos de los seres vivos, de el entorno o de las fuerzas que nos rodean, invitando al niño a que averigue la respuestas con nosotros.

Si el modelo que ofrecemos no es el de una persona que busca seguir aprendiendo dificilmente podremos inculcar ese amor al conocimiento en los niños.

La idea es transmitir que uno mismo puede descubrir las respuestas a las cosas, sea investigando con experimentos, sea buscando la información en libros o internet, sea hablando con personas que conozcamos que sea expertos en esa cuestión y puedan explicárnoslo.

Es muy importante que el objeto del estudio sea significativo lo hará más valioso e inolvidable. La importancia que se da a la respuesta y el aprendizaje sobre procesos y contenidos dependerá de lo significativa que sea para el observador o estudiante, y, por tanto, que las preguntas las hagamos nosotros mismos (y luego ellos mismos) será lo que haga a las respuestas ser más importantes y valiosas, comprensibles y duraderas.

El aprendizaje funciona mucho mejor si es voluntario, por tanto, hay que favorecer que se ame aprender y dejar libertad para elegir contenidos, más que obligar a aprender un determinado contenido en un determinado momento sin que sea el que el niño ha encontrado para él mismo.

Pedagógicamente el aprendizaje más duradero es el que es significativo para el que aprende, y los métodos más efectivos son el enseñar a otro, el experimentar directamente o el establecer un diálogo con otra persona. Fomentando estos procesos mejoraremos no solo la capacidad del niño para amar las ciencias, sino también el que el aprendizaje obtenido sea de calidad.

La realización de experimentos sencillos como plantar semillas y verlas crecer, cuidar animales o buscar objetos y substancias que podamos manipular viendo como responden a nuestras acciones sería una forma muy efectiva de promover la curiosidad científica y las habilidades del investigador.

Tenemos todo un mundo a nuestro alcance para hacer de él un gran laboratorio. Por supuesto, en las actividades vivenciales podemos incluir el mundo entero como un gran laboratorio de ciencias, incluyendo en nuestros planes visitas a museos, centros de interpretación, jardines botánicos, reservas de conservación animal y lugares de interés natural.

Existen también programas de televisión con contenidos científicos o naturalistas que ya pueden disfrutar los pequeños, y, con el tiempo, es una buena costumbre empezar a ver documentales e ir aumentando su complejidad a medida que el niño lo demande o se haga preguntas.

Dejarles ensuciarse es otra de las actividades más educativas posible: con agua, con barro, con arena, con tierra… jugar con la lluvia, el viento, la nieve o el hielo, recoger hojas secas y piedrecitas interesantes, pasear por el parque, la playa y el bosque, acercarnos a los campos sembrados en diferentes épocas del año, todo eso fomenta el conocimiento directo de la naturaleza y sus procesos.

Disponer del máximo posible de libros, vídeos, juegos educativos y toda clase de recursos es una manera excelente de llevar al hogar el amor al conocimiento.

Con todas estas ideas podemos acercarnos a la ciencia y fomentar en los niños el amor al conocimiento y a la investigación. La clave, de nuevo, respeto por los procesos del niño y un acompañamiento consciente pero no intrusivo.

domingo

HIPERACTIVIDAD

'Le dijeron a mi madre que su hijo hiperactivo nunca triunfaría'


Michael Phelps emerge de la piscina de Long Beach, California. (Foto: AP)
Actualizado viernes 26/12/2008 10:45 (CET)
ORFEO SUÁREZ
MADRID.- "El profesor le dijo a mi madre que su hijo, con problemas de atención e hiperactividad, no alcanzaría el éxito en nada". Mejor no preguntarse por las señas del docente, en las que tampoco hurga el magnánimo Michael Phelps, ganador de ocho medallas de oro en Pekín, a lo largo de su autobiografía, publicada este mes en Estados Unidos bajo el título de 'No limits'. "Sólo necesitaba un medio donde liberar toda mi energía y encontrar el equilibrio, la paz". En el agua encontró mucho más: gloria.

"Michael no pone atención en clase... Michael tiene dificultades para concentrarse... Michael no trabaja... Michael altera a los otros niños... Después de oír tantas veces la misma queja, mi madre pidió una reunión con los profesores y les dijo: '¿No será que se aburre con lo que le enseñan?' La respuesta no se hizo esperar: 'Señora Phelps, si lo que pregunta es si Michael es un niño superdotado, no lo es'". Depende de para qué.

Estaba claro que había que buscar otro camino para la terapia y el deporte parecía el lugar más indicado para poner bajo control a un organismo en permanente convulsión. Fuera de la piscina era difícil, por sus problemas de coordinación. Era patoso. "En el agua, en cambio, me sentía bien. Los nadadores suelen decir que hay que tener feeling con el agua y eso es lo que a mí me ocurría. No luchaba contra el agua, sino que me sentía parte de ella", cuenta Phelps. No es el primero que recurre a explicaciones casi metafísicas para una relación contranatura. Alexander Popov, excelente mentalista siempre acompañado por las lecturas de Tolstoi, era velocista pero realizaba sesiones de entrenamiento muy lentas, en las que lo único que le importaba era "conquistar al agua, nunca retarla", según contó a este periodista en un club de Sant Andreu, en Barcelona.

"Cuando me encontraba en sexto grado, el doctor Charles Wax me diagnosticó déficit de atención e hiperactividad, y me prescribió Ritalin. Me lo daban tres veces al día y la enfermera del colegio me liberaba a menudo de alguna de las clases, razón por la que muchos chicos se burlaban. Sólo dejaba de hacerlo los fines de semana. Entonces, quemaba toda mi energía nadando", recuerda Phelps, que no deja de aludir a su madre constantemente en el libro. Hijo de un matrimonio separado y marcado por una infancia llena de complejos, es un dios entre Neptuno y Edipo, que después de ganar como un coloso en cada final olímpica, buscaba con la mirada insegura del niño perdido a la señora Debbie en las gradas del Cubo de Agua. "Crió a tres hijos (Whitney, Hilary y Michael) ella sola. Trabajaba duro, aunque nunca dejaba de hacer los deberes con nosotros", añade.

"En séptimo grado, le dije a mi madre: 'Se acabó el Ritalin. Ya no quiero más'". Con esa decisión, empezó una nueva vida para Phelps, focalizada en la piscina. "A los nueve años, nadaba 75 minutos al día cuatro veces a la semana; a los 10, 90 minutos cinco días a la semana. Pero fue a partir de los 11 cuando empecé a entrenarme todos los días, alrededor de dos horas y media", recuerda en el libro.

Es entonces cuando pasa a ser dirigido por Bob Bowman, la segunda persona más importante en su vida, como el padre que no estuvo a su lado: "Después de tanto tiempo, he pensado que lo más importante no fue el cambio físico, sino el que se produjo en mi cabeza. Bob me hizo intensamente competitivo. Yo quería ser el primero en todo, no únicamente en la piscina, sino en sentarme en el coche, en la mesa a comer o hasta en coger el vídeo del Blockbuster... Bowman solía decir: 'Las palabras son palabras, las explicaciones son explicaciones y las promesas son promesas, pero sólo los hechos son reales'".

Phelps explica que se motivaba con los ataques de sus rivales: "En Pekín, coloqué en mi armario una foto de Ian Crocker (su principal amenaza en los 100 mariposa) y un recorte de periódico con unas declaraciones de Ian Thorpe (ex nadador australiano), en las que decía que las ocho medallas no eran posibles". Lo fueron, con siete récords del mundo, todos menos el de Crocker. La gesta le permitió superar a Mark Spitz y sus siete oros en Múnich'72, aunque el nuevo campeón se desmarca de la comparación: "Nunca quise ser el segundo Spitz, sólo el primer Phelps".

Reconoce que mientras en el colegio tenía problemas por su déficit de atención, en la piscina encontró facilidades dado su peculiar físico: "Tengo las manos muy largas y los pies muy grandes, como platos de comer. También un torso muy ancho que me ayuda a flotar, como el casco de un barco, y gran flexibilidad en las articulaciones. Mi envergadura (2,02), además, es superior a mi altura (1,96)". Cualidades que le han permitido reinar en los estilos y dejar la velocidad quizá para Londres. Llegará con 16 medallas olímpicas (14 de oro), su botín de Atenas y Pekín. Sólo la gimnasta Larysa Latynina ha logrado más metales (18).

VISITA INSTITUCIONAL A LA CASA DE NUESTRA MADRE MARIA

¡¡¡FELIZ DIA DEL NIÑO!!!

"Dejad que los niños vengan a Mi, porque de ellos es el Reino de los Cielos. El que quiera entrar al Reino de Dios que como un niño se vuelva"

LA DANZA EN EL NIVEL INICIAL

La danza es una forma de comunicación artística y de expresión de emociones, sentimientos, pensamientos, imágenes y estados de ánimo del ser humano. También es un medio para entretenerse, divertirse y disfrutar con movimientos rítmicos del cuerpo.


Por estas razones es una actividad sumamente beneficiosa en la formación del niño al satisfacer su necesidad de expresión y creación, a través del conocimiento de su propio cuerpo, ayudándolo a descubrir las múltiples capacidades de movimiento que éste posee, de acuerdo a su estado evolutivo y a su nivel de rendimiento, canalizando de esta manera su potencial creativo y energético.

Sin embargo, es necesario hacer una distinción entre bailar de manera natural y tomar una clase de danza. Los maestros especializados en danza infantil aconsejan que la edad ideal para comenzar a estudiar danzas más complejas como clásico o contemporáneo es a partir de los 7 u 8 años, ya que el niño que lee y escribe está mejor preparado para la comprensión. Antes de esta edad, desde los 4 o 5 años, conviene recurrir a cursos de expresión corporal o de iniciación a la danza en los cuáles el niño irá conociendo de a poco el espacio, trabajará sobre la rítmica, con elementos y pudiendo también incluirse creatividad a través de la improvisación. En esta etapa los chicos aprenden a través del juego algunas técnicas experimentando ellos mismos como trabaja cada músculo. En líneas generales, en una primera etapa la danza infantil se compone de movimientos sencillos, organizados en un marco espacio-temporal concreto. Los elementos-pasos, enlazamientos, evoluciones- pueden ser ejercitados como formas aisladas-unidades de movimiento- o como formas elaboradas en una composición coreográfica.

En la educación preescolar, el objetivo no es formar a bailarines profesionales sino apoyar en la formación de seres humanos integrales. Por medio de la danza se puede lograr que el alumno adquiera autonomía e identidad personal, que desarrolle formas de expresión creativas de su cuerpo y de su pensamiento, que adquiera conciencia de que vive en sociedad por medio del trabajo en equipo y que se acerque sensiblemente al arte y la cultura.

Los juegos y actividades de clase se basan en la construcción de situaciones en las que el niño pueda desenvolverse y aprender sobre si mismo y de los demás bajo ciertas circunstancias creadas, habrá juegos en los que le toque ser el líder o el perseguidor o el perseguido, juegos en los que sólo tenga que cerrar los ojos y estar consigo mismo, juegos en los que tenga que colaborar en equipo por conseguir un fin común, etc.

Además, la clase de danza ayuda a desarrollar otras habilidades básicas que los niños emplearán a lo largo de toda su vida como lo son la coordinación, la conciencia espacial, la memoria, concentración, expresión por diferentes formas, habilidades auditivas, entre otras.

jueves

Santos Joaquin y Ana Padres de la Santísima Virgen

El protoevangelio de Santiago cuenta que los vecinos de Joaquín se burlaban de él porque no tenía hijos. Entonces, el santo se retiró cuarenta días al desierto a orar y ayunar, en tanto que Ana (cuyo nombre significa Gracia) "se quejaba en dos quejas y se lamentaba en dos lamentaciones". Un ángel se le apareció y le dijo: "Ana, el Señor ha escuchado tu oración: concebirás y darás a luz. Del fruto de tu vientre se hablará en todo el mundo". A su debido tiempo nació María, quien sería la Madre de Dios. Esta narración se parece mucho a la de la concepción y el nacimiento de Samuel, cuya madre se llamaba también Ana ( I Reyes, I ). Los primeros Padres de la Iglesia oriental veían en ello un paralelismo. En realidad, se puede hablar de paralelismo entre la narración de la concepción de Samuel y la de Juan Bautista, pero en el caso presente la semejanza es tal, que se trata claramente de una imitación. La mejor prueba de la antiguedad al culto a Santa Ana en Constantinopla es que, a mediados del siglo VI, el emperador Justiniano le dedicó un santuario. En Santa María la Antigua hay dos frescos que representan a Santa Ana y datan del siglo VIII. En 1382, Urbano VI publicó el primer decreto pontificio referente a Santa Ana; por él concedía la celebración de la fiesta de la santa a los obispos de Inglaterra exclusivamente. La fiesta fue extendida a toda la Iglesia de occidente en 1584.

martes

¿EN QUE FIJARNOS CUANDO DIBUJAN?

En qué debemos fijarnos

En el tamaño: nos informan sobre su autoestima

En la ubicación: nos fijaremos dónde se coloca el dibuja en la hoja, en la zona izquierda, derecha o en el centro. El espacio superior representa la cabeza, la imaginación y el intelecto. La zona inferior hace referencia a sus necesidades básicas.

El trazo: los niños seguros y apasionados realizan lineas más enérgicas y fuertes, a veces incluso dejando marcas en el papel y rompiendo puntas de lápices o ceras. Los más inseguros, sensibles y perfeccionistas aplican los colores con suavidad, con trazos ligeros o discontinuos.

Las formas: las redondeadas (niños más dulces y cariñosos) o picudas (niños más agresivos,tozudos)

Los colores
los primarios (rojo, amarillo, azul) indican niños con personalidad primaria y varían de forma decisiva según su estado de ánimo. Son impulsivos, actúan antes de pensar y son más extrovertidos y sociables

los colores secundarios (rosas, marrones, morados) indican niños más reflaxivos, prudentes, introvertidos o tímidos
el color negro: vida interior rica, miedos, ansiedad, pudor, melancolía, sufrimiento. Si domina, puede ser síntoma de desequilibrios internos y de un gran sufrimiento que no expresa.
 

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